MANUAL DE SUPERVIVENCIA DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA OPERACIÓN DEL ERROR. (X)

 

Las fábulas, o lógicas de la Anomia, son las lógicas de desobediencia al Papado, que suelen usar normalmente los acólitos al thucismo, al lefebvrismo o al ecumenismo sedevacantista congregacionista, lógicas normalmente contradictorias y basadas en su percepción subjetiva y falaz, lógicas perversas donde estos sectarios anteponen sus intereses personales y sus propios trastornos obsesivo compulsivos a lo que los Papas decretaron y dejaron dictaminado a perpetuidad, ciegos como están todos estos hidrópicos del tiempo del Ánomos debido a su detestable soberbia luciferina que les impide recibir la Gracia que Dios concede únicamente a los humildes y pequeños. Trataremos acerca de estas insidiosas fábulas urdidas por la perversidad de los falsos profetas en el capítulo siguiente.


4. Las siguientes fábulas de la Anomia de los falsos cristos y sus falsos profetas han sido identificadas en el devenir de estos convulsos años transcurridos desde la muerte del último Pontífice Católico S.S. Pío XII, y con ello la consiguiente desaparición del Katejón que retenía la manifestación del impío supremo que debía engendrar la abominable Ramera del Apocalipsis que ha eclipsado a la Esposa Santa e Inmaculada de N.S.J.C. a ojos del universo entero para espanto y conmoción del Cielo y la tierra. Todas estas retorcidas fábulas obedecen a una serie muy extensa de trastornos obsesivo compulsivos padecidos por quienes las esparcen, que ellos califican arrogantemente como “nuevo magisterio” acuñado por ellos mismos, y que nosotros hemos denominado “Tradicionalismo T.O.C., esto es, de Trastornos Obsesivos Compulsivos. Todas ellas han sido refutadas por completo mediante la Sagrada Escritura y el Magisterio infalible de los Vicarios de Cristo, que constituyen ambas la espada del Espíritu Santo que es la Palabra de Dios, de la cual los fieles y últimos elegidos deben armarse ineludiblemente si quieren sobrevivir a la terrible cacería y matanza espiritual que se está desarrollando ante nuestros ojos en este mismo momento. Por tanto, cada vez que oigamos a alguno de estos falsos cristos o sus falsos profetas intentar engañarnos con estas perversas fábulas que siguen, sepamos que esa gente está extraviada por causa de su orgullo y su desobediencia hacia la única autoridad instituida por Dios para apacentar, regir y gobernar al Rebaño, que es el bendito San Pedro y sus Sucesores, siendo el último de ellos S.S. Pío XII, cuyo Magisterio infalible sigue vigente hasta la Parusía, por lo que ningún crédito debemos prestarle a quienes así intentan engañarnos, sino que debemos huir de ellos y evitarlos como herejes y sectarios obstinados, aplicando lo que se nos recomienda en Tito 3,10 respecto a esos infelices individuos extraviados y cegados por su propia soberbia luciferina.

A continuación... Compendio de las principales fábulas o falsas lógicas de la Anomia difundidas por los falsos cristos y sus falsos profetas




MANUAL DE SUPERVIVENCIA DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA OPERACIÓN DEL ERROR. (IX)

 

Por tanto, que nadie se engañe, pues todos los que dan crédito a las fábulas de esos impostores y les otorgan una autoridad o una legitimidad que NO poseen, participando de sus simulaciones y dejándose apacentar, esto es, instruir espiritualmente por ellos, deben saber que están siendo cómplices de un gravísimo sacrilegio, pese a que no haya consagración, ni por tanto transubstanciación en todos esos horribles sacrilegios, puesto que quienes los cometen son únicamente simples laicos disfrazados, pero quienes se han dejado abducir mentalmente por esos falsos pastores sí piensan que están recibiendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo realmente, de ahí que se les impute la terrible advertencia en I Corintios 11, 29 contra quienes comulgan sin hacer el debido discernimiento del Cuerpo del Señor, haciéndose reos del Cuerpo y de la Sangre de N.S.J.C., comiendo y bebiendo su propia condenación.


Para que nuestros lectores comprendan la tremenda gravedad que supone el crimen sacrílego de la simulación del Santo Sacrificio de la Misa, les invitamos a leer lo que sigue:

"Nos parece superfluo demostrar con muchas palabras cuán grave y horrendo crimen comete cualquiera que, sin estar investido del Orden sacerdotal, se atreva a celebrar el sacrificio de la Misa, ya que las razones por las que se considera justamente un crimen tan sacrílego son tan evidentes a todos que debe ser detestado y castigado con una rigurosa aplicación de sanciones".

[…] "No se reciba a ningún obispo, presbítero o diácono itinerante sin cartas de recomendación; y cuando presenten cartas, examínese cuidadosamente su contenido; y recíbanse si son de piedad probada; de lo contrario, no se les dé ni siquiera lo necesario y no se les admita en modo alguno a la comunión: muchas cosas pueden resultar de un comportamiento subrepticio".

S.S. Benedicto XIV, Encíclica Quam Tumba.


"Firmemente creemos y confesamos que, por más honesto, religioso, santo y prudente que uno sea, no puede ni debe consagrar la Eucaristía ni celebrar el sacrificio del altar, si no es presbítero, ordenado regularmente por obispo visible y tangible. Para este oficio tres cosas son, como creemos, necesarias: persona cierta, esto es, un presbítero constituido propiamente para ese oficio por el obispo, como antes hemos dicho; las solemnes palabras que fueron expresadas por los Santos Padres en el canon, y la fiel intención del que las profiere. Por tanto, firmemente creemos y confesamos que quienquiera cree y pretende que, sin la precedente ordenación episcopal, como hemos dicho, puede celebrar el sacrificio de la Eucaristía, es hereje y es partícipe y consorte de la perdición de Coré y sus cómplices, y ha de ser segregado de toda la Santa Iglesia Romana".

S.S. Inocencio III, Eius Exemplo, 1208.


Por último, esta severa amenaza de Nuestro Señor Jesucristo en forma de parábola golpea también a los falsos cristos y sus falsos profetas, así como a sus desdichados acólitos que prefirieron la seducción de las pérfidas fábulas de esos charlatanes hipócritas a la Verdad sólida e infalible de la Santa Palabra de Dios revelada en la Escritura y el Magisterio: Parábola del banquete nupcial y del convidado sin traje de boda (Mateo 22, 10-14), la cual es aplicable a los engañados por los falsos cristos y sus falsos profetas, así como a todos esos lobos rapaces, pues muchos de ellos habrán vivido de manera aparentemente piadosa a ojos del mundo y de su propia conciencia engañada, pero no poseerán sin embargo la Gracia esencial que les habría hecho Católicos, que es la sumisión, fidelidad y obediencia al Papado y su Magisterio infalible, que todos estos desobedientes y falsos humildes tantas veces ignoraron o despreciaron abiertamente al creer impíamente que podían funcionar sin el permiso del Papa y sin haber recibido ninguna misión ni jurisdicción del Vicario de Cristo, por lo que serán reputados como cismáticos y acatólicos en la hora del Juicio. Recomendamos leer también los comentarios extraídos de la Biblia de Mons. Straubinger:

"Salieron aquellos siervos a los caminos, y reunieron a todos cuantos hallaron, malos y buenos, y la sala de las bodas quedó llena de convidados. Mas cuando el rey entró para ver a los comensales, notó a un hombre que no estaba vestido con el traje de boda.  Díjole: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener el traje de boda?» Y él enmudeció.  Entonces el rey dijo a los siervos: «Atadlo de pies y manos, y arrojadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes». *Porque muchos son llamados, más pocos escogidos.”


[* 14. También esta parábola se refiere en primer lugar al pueblo escogido de la Antigua Alianza. A las fiestas de las bodas de su Hijo con la humanidad convida el Padre primeramente a los judíos por medio de sus “siervos”, los profetas. Los que despreciaron la invitación perderán la cena (Lucas 14, 24). Los “otros siervos” son los apóstoles que Dios envió sin reprobar aún a Israel (Lucas 13, 6 ss.), durante el tiempo de los Hechos, es decir, cuando Jesús ya había sido inmolado y “todo estaba a punto” (versículo 4; Hechos 3, 22; Hebreos 8, 4 y notas). Rechazados esta vez por el pueblo, como Él lo fuera por la Sinagoga (Hechos 28, 25 ss.) y luego “quemada la ciudad” de Jerusalén (versículo 7), los apóstoles y sus sucesores, invitando a los gentiles, llenan la sala de Dios (Romanos 11, 30). El hombre que no lleva vestido nupcial es aquel que carece de la gracia santificante, sin la cual nadie puede acercarse al banquete de las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19, 6ss.). Cf. 13, 47 ss. y notas]


Y en el mismo capítulo 22 del Evangelio de San Mateo, leemos un poco más adelante este revelador versículo 29:

*Les respondió Jesús y dijo: “Erráis, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios.


Sobre el cual añadimos este jugoso comentario entresacado de Mons. Straubinger, complementado con nuestras propias reflexiones que destacamos en color morado:

[* 29. ¡Erráis por no entender las Escrituras! ¿No es éste un reproche que hemos de recoger todos nosotros? Pocos son, en efecto, los que hoy conocen la Biblia, y no puede extrañar que caiga en el error el que no estudie la Escritura de la Verdad, como tantas veces lo enseña Jesús, y tanto lo recuerdan los Sumos Pontífices al reclamar su lectura diaria en los hogares. Cf. versículo 31; 21, 42; Juan 5, 46 y nota. Y muchos menos todavía son quienes conocen el verdadero tesoro escondido del Magisterio infalible de los Vicarios de N.S.J.C., el cual es también Palabra de Dios inspirada por Su Espíritu Santo a los Sumos Pontífices para instrucción y gobierno de todos los fieles Católicos. ¡De ahí que sean tantos hoy los que erren y caigan en los retorcidos sofismas y fábulas de la Anomia difundidos por los falsos profetas, esos leprosos del cisma y la herejía, precisamente por no conocer el Magisterio que les podía haber protegido contra esos graves errores y desviaciones!]


Es universalmente conocido que la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana está fundada en la solidez de San Pedro, la Piedra, pero estas sectas quieren hacernos creer que debemos desobedecer a S.S. Pío XII, Piedra fundamental de la Iglesia, y que los debemos seguir a ellos, ellos que dicen que conocen el espíritu de la letra, que no es otro que la desobediencia y el non serviam, que debemos seguirlos a sus cuevas de ladrones, de intrusos, de zorros y lobos, navegar en sus jangadas y que nos dejemos guiar por estos piratas, bucaneros, corsarios, filibusteros, ladrones y profanadores de los tesoros de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, que nos dejemos engañar por el brillo de sus mitras, garfios y sus saqueos y botines, con la excusa del rito, el incienso y la pompa, y que hagamos defección de San Pedro, Príncipe de los Santos Apóstoles y Piedra fundamental de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, que habla en sus sucesores asistido por la Santísima Trinidad al completo; estos pérfidos ladrones salidos de las profundidades la Babilonia la Grande quieren secuestrarnos mediante sofismas y disfraces para llevarnos de vuelta de donde Dios Uno y Trino nos sacó gratuitamente sin nosotros merecerlo.

¡Que traición al buen Dios y a tal Compasión sería volver a entrar allí de donde nos sacaron para nuestra salud, esto es, salvación!

¡Dios Uno y Trino quiera que no caigamos por nuestros pecados personales y nos perdamos, y que nos mantenga firmes en no abandonar a Su Santa Iglesia fundada sobre Pedro, sobre la solidez de la Piedra, y adentrarnos en las falsas iglesias de pies de barro y arenas movedizas, abandonando el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Señor!

Continuará...



MANUAL DE SUPERVIVENCIA DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA OPERACIÓN DEL ERROR. (VIII)

 

Pero no quisiera terminar este apartado sin antes mencionar la terrible amenaza de parte de Jesucristo Nuestro Señor que pende sobre los falsos cristos y sus falsos profetas, así como sobre todos los que dieron crédito a las absurdas y demenciales fábulas de estos impostores y fueron seducidos por sus falsos prodigios, yendo a caer en sus garras, esto es, uniéndose a sus sectas y participando de sus sacrilegios y profanaciones. Resulta especialmente significativo y sobrecogedor que Nuestro Señor nos advierte acerca de estos hipócritas desobedientes en Mateo 7, 15-20, llamándoles por su nombre de falsos profetas y comparándolos con árboles malos que no pueden producir ningún buen fruto, por lo que serán cortados y echados al fuego, esto es, al acabar su hilo de vida serán condenados al infierno por toda la eternidad. En efecto, justo a continuación Nuestro Salvador y Redentor nos explica en qué consistirá la sentencia de condenación de estos desgraciados soberbios. Es URGENTE que quienes han sido engañados por estos individuos lean esto y salgan inmediatamente de su perniciosa influencia, pues se están jugando la vida eterna: “No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos cantidad de prodigios?» Entonces les declararé: «Jamás os conocí. ¡Alejaos de Mí, obradores de iniquidad!». (Mateo 7, 21-23). Sí, esta terrible advertencia del Señor recae directamente sobre todos estos falsos pastores, ciegos hidrópicos hinchados de soberbia y ávidos de la falsa gloria que les otorgan sus fraudulentos títulos y sus inexistentes dignidades de “monseñor”, “padre”, “abbé”, “fray” o “sor”, hasta el punto de despreciar y desobedecer a la Voluntad del Padre Celestial que se expresa en que la Iglesia de Dios ha de estar regida por San Pedro y sus Sucesores, cuyo Magisterio infalible es preciso obedecer fielmente por parte de TODOS los fieles, ya sean Obispos, Sacerdotes, o Religiosos, ya sean simples laicos, todos estamos obligados a obedecer a los Papas para obtener la salvación del alma, pues quien obedece al Papa obedece a Dios, pero quien no le obedece está desobedeciendo al mismo Dios, está imitando al soberbio Lucifer cuando entonó su impío y blasfemo “Non Serviam” ante la Trinidad Beatísima en medio de la corte celestial, lo cual le valió la expulsión ipso facto del Cielo y ser precipitado en lo más profundo del abismo.


Además, esta otra advertencia de Nuestro Señor Jesucristo se aplica también a los falsos cristos y falsos profetas y a quienes se han dejado embaucar por ellos: Le dijo uno: “Señor, ¿los que se salvan serán pocos?” Les respondió: “Pelead para entrar por la puerta angosta, porque muchos, os lo declaro, tratarán de entrar y no podrán. En seguida que el dueño de casa se haya despertado y haya cerrado la puerta, vosotros, estando fuera, os pondréis a llamar a la puerta diciendo: «¡Señor, ábrenos!» Más él respondiendo os dirá: «No os conozco (ni sé) de dónde sois.» *Entonces comenzaréis a decir: «Comimos y bebimos delante de ti, y enseñaste en nuestras plazas.» *Pero él os dirá: «Os digo, no sé de dónde sois. Alejaos de mí, obradores todos de iniquidad.» AlIí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y a vosotros arrojados fuera. Y del oriente y del occidente, del norte y del mediodía vendrán a sentarse a la mesa en el reino de Dios. Y así hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.” (Lucas 13, 23-30).


Los comentarios a este pasaje en la Biblia de Mons. Straubinger son muy reveladores al respecto:

[* 26. Enseñaste en nuestras plazas: En el versículo 27, Él insiste en decir que no los conoce. Además, escrito está que “nadie oirá su voz en las plazas”, porque Él no será turbulento (cf. Mateo 12, 19 y nota). Si ellos escucharon, pues, fue a otros, como se lo anunció Jesús (Juan 5, 43 y nota); a otros que no buscaban la gloria del que los envió, sino la propia gloria (Juan 7, 18 y nota), por lo cual no podían tener fe (Juan 5, 44 y nota). Ésos no eran por tanto, los verdaderos discípulos a quienes Él dijo: “Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha” (Lucas 10, 16), sino los falsos profetas sobre los cuales tanto había prevenido Él. Cf. Mateo 7, 15 y nota.

* 27. Véase Mateo 15, 8, citando a Isaías 29, 13. Mateo 7, 23; 25, 41. Condena Jesús anticipadamente a aquellos cristianos que se contentan con el solo nombre de tales y con la vinculación exterior a la Iglesia].


En efecto, en la hora decisiva del Juicio, muchos engañados por los falsos cristos y sus falsos profetas alegarán inútilmente ante Nuestro Señor que ellos “comieron y bebieron delante de Él”, esto es, recibieron lo que creían eran los Santos Sacramentos de manos de esos intrusos e impostores, los cuales también les predicaron sin tener ninguna misión ni jurisdicción sobre ellos, pero a quienes estos pobres incautos otorgaron un crédito indebido e inmerecido, pensando que con su falsa predicación Nuestro Señor les estaba “enseñando en sus plazas”, o sea, en sus capillas y garajes cismáticos y heréticos, en total desprecio y flagrante desobediencia del Magisterio Papal y del CIC, que prohíben severamente asistir a celebraciones de intrusos y excomulgados por cisma y herejía. Qué terrible será su sorpresa cuando descubran en el momento crucial del Juicio que Nuestro Señor no les reconocerá ni sabrá de dónde vienen, pues en efecto todas estas comunidades sectarias y cismáticas han sido generadas en el espíritu de la rebeldía y el desacato de la autoridad divina de los Vicarios de Cristo para enseñar, atar y desatar, creyendo en su infinita soberbia que podían funcionar saltándose todos los cauces y disciplinas establecidas por la Santa Sede. Por esta razón afirmamos que estos orgullosos rebeldes no buscaban la Gloria de Dios sino la suya propia, una falsa y vana gloria humana, el ser alabados y venerados por los ciegos y los simples a quienes tenían completamente engañados en sus respectivas sectas particulares (FSSPX, IMBC, CMRI, SSPV, Palmar de Troya, Sociedad Sacerdotal Trento, Mont Carmel, Avrillé, y demás grupúsculos y organizaciones cismáticas, así como todos los falsos “clerici vagantes” surgidos de estas sectas y que ahora funcionan independientemente, como si pudieran), pobres ciegos abducidos que también les mantenían económicamente y hacían de ellos unos simoníacos sacrílegos, pues NINGUNO de ellos fue enviado por Dios ya que no había Papa que les pudiera conceder el permiso y la misión canónica, así como suministrar la Jurisdicción necesaria para funcionar, sin olvidar además que ellos menospreciaron e ignoraron constantemente la voz de Pedro en la persona de S.S. Pío XII, que les prohibía taxativamente las fechorías e ilegalidades que estos insensatos perpetraron en el colmo de su osadía e hipocresía. Por esta razón afirmamos que todos ellos están malditos y han sido sentenciados por Dios. Lo más espantoso será, sin duda, cuando tengan que oír de labios de Nuestro Señor Jesucristo aquellas durísimas palabras de «No os conozco (ni sé) de dónde sois», seguidas de la temible sentencia de condenación “Alejaos de mí, obradores todos de iniquidad.» Se entiende ahora nuestra insistencia para que todos los que hayan sido engañados por estos peligrosos embaucadores que trafican con lo sagrado abandonen INMEDIATAMENTE a esos sectarios cismáticos, los cuales llevan marcada a fuego su conciencia y caminan hacia su perdición al tiempo que convierten a muchos infelices e ignorantes en meros consumidores de sacramentos que no son sino sacrilegios y profanaciones, como nos advierten el Magisterio y el Derecho Canónico, haciéndoles incurrir en communicatio in sacris con esos orgullosos leprosos del cisma y la herejía.

Continuará...





MANUAL DE SUPERVIVENCIA DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA OPERACIÓN DEL ERROR. (VII)

 

En este sentido, podemos comparar también el enorme pecado de estos falsos pastores con el pecado que cometió el rey Saúl [cf I Reyes 8-14], quien se atrevió a celebrar el holocausto sin ser Sacerdote, lo cual era contrario a la Ley y fue una grave culpa, aunque su intención fuera evitar que su pueblo se dispersara, que es exactamente lo mismo que hacen los intrusos heréticos y cismáticos hoy, pues pretenden erigirse ellos mismos en la Iglesia visible sin ser ni siquiera Sacerdotes, con el pretexto falaz de evitar que los fieles se dispersen tras la gran apostasía de la secta conciliar, amén de otras excusas peregrinas que esos hipócritas se han fabricado para justificar su injustificable transgresión y desobediencia al Magisterio de S.S. Pío XII y a los Santos Cánones. Como leemos en el comentario de ese pasaje en la Biblia de Mons. Straubinger, “es ésta una gran lección para mostrarnos cómo la fe y confianza en Dios deben mantenerse aún contra toda apariencia, sin que pretendamos recurrir a nuestra prudencia humana para corregir lo que nos parece un error de la Sabiduría infinita». Lo cual constituye, en efecto, exactamente el mismo pecado de esos fraudulentos impostores, los cuales se atreven a juzgar impíamente como un “error” de S.S. Pío XII el que haya dejado atado en la tierra y en los Cielos que absolutamente nadie pueda usurpar las funciones del Papa durante el tiempo que la Sede se encuentre vacante, por lo que ellos, en el colmo de su soberbia maliciosa y su satánica prudencia humana, han creído conveniente “consagrarse” y “ordenarse” entre ellos mismos, como si acaso pudieran, y sin Pedro y contra Pedro, demostrando así a todos su escasa fe y confianza en Dios, y su nula Catolicidad, pues quien no está unido a la Santa Sede no es Católico sino hereje y cismático.


"Quien deja la cátedra de Pedro, sobre la que está fundada la Iglesia, no está en la Iglesia. Pues quien no guarda la unidad con la Iglesia, tampoco tiene la Fe".

San Cipriano

 

"...Se entregaban únicamente al estudio de los libros de la Escritura Santa, sin tener la presunción de pedir su interpretación a sus propios pensamientos, sino que la buscaban en sus escritos y en la autoridad de los antiguos, que, a su vez, según era evidente, recibieron de la sucesión apostólica la regla de su interpretación... " 

San Gregorio Nacianceno y San Basilio.


Además, el episodio narrado en Números 16 acerca de la sedición protagonizada por Coré, Datán y Abirón, con el espantoso final que tuvieron, nos sirve para ilustrar a la perfección la increíble perversidad y osadía de estos miserables falsos profetas de las sectas y el falso clero tradicionalista – sedevacantista, quienes emulan a aquellos orgullosos israelitas en su satánico intento por crear un sacerdocio laico, completamente al margen de la autoridad instituida por Dios, que en aquella época eran Moisés y Aarón, y en nuestro tiempo es el Vicario de Cristo. Leamos los excelentes comentarios que se nos dan en la Biblia de Mons. Straubinger al hilo de este pasaje: “En este capítulo se nos presenta el primer intento conocido de crear un sacerdocio laico, independiente de la autoridad instituida por Dios. Moisés, que no era sacerdote, reconoció inmediatamente el alcance de este movimiento que en caso de imponerse hubiera socavado los fundamentos del régimen teocrático. Por eso no fue la mansedumbre (cf. 12, 3) la que le impulsó esta vez a interceder por los malhechores, sino que, movido por el santo celo, pidió a Dios que no aceptara la oblación de los malhechores (v. 15). Coré, primo hermano de Moisés y Aarón, parece haberse sublevado por pura ambición y envidia, porque, siendo de la misma familia, quería participar en los honores y privilegios de los sacerdotes. No reconocía la idea de un sacerdocio instituido por Dios, proclamaba la igualdad de sacerdotes y laicos, y negaba prácticamente la autoridad de Aarón como jefe espiritual del pueblo. Movimientos semejantes encontramos también en las épocas cristianas, desde los gnósticos hasta las sectas modernas, todas las cuales coinciden en negar lo que dice San Pablo en Hebreos 5, 4. “Nadie se toma este honor sino el que es llamado por Dios como lo fue Aarón”. Por eso San Agustín compara a Coré con los herejes que dividen el Cuerpo Místico de Cristo. Cf. 19, 6; I Corintios 12, 4 ss.; Éfeso 4, 11. Datan y Abirón tenían muy otros motivos para sublevarse. A ellos no les importaba tanto la autoridad espiritual. Eran rubenitas, hijos del primogénito de Jacob y por eso creían tener derecho a ejercer cierta autoridad sobre las otras tribus. No podían comprender que Dios hubiese entregado todo el poder en manos de Moisés y Aarón, que eran de la tribu de Leví. Estos dos movimientos, el de los levitas que aspiraban a la dignidad sacerdotal, y el de los rubenitas que buscaban recuperar los derechos de la primogenitura, que habían perdido (cf. Génesis 49, 4 y nota), se unieron, y organizaron un motín que amenazaba destruir toda la obra que Moisés había hecho por orden de Dios”.


Como vemos, la desobediencia y la rebeldía contra Dios y contra Sus Pontífices están en el origen de todo mal y pecado. Por tanto, no es de extrañar que haya paralelismos clarísimos entre lo que en este pasaje se dice y lo que nos advierte el Señor en el libro del Apocalipsis, con las mismas e idénticas palabras, cuando Yahvé les advierte a los israelitas que se aparten de las tiendas de esos hombres impíos [Coré, Datán y Abirán] para no ser solidarios de sus pecados. Y paralelamente tenemos en Apocalipsis 18, 4 la siguiente advertencia: “Salid de ella pueblo mío, para no ser solidarios de sus pecados y no participar en sus plagas”. Es evidente que tanto en Números como en Apocalipsis se nos dice de huir de la compañía de esos malhechores por la existencia de sacrilegios y profanaciones. De lo que se deduce que el castigo de Dios va a caer también sobre estos desgraciados herederos de Coré que son los falsos cristos de hoy, igual que lo hizo sobre Coré, Datán y Abirán por sacrílegos y profanadores, así como cayó sobre el rey Saúl, también sacrílego y profanador, como hemos visto antes. Volveremos a citar este episodio más adelante, pues ejemplifica magistralmente el mismo pecado que cometen los usurpadores y simuladores de nuestros días.

Continuará...




MANUAL DE SUPERVIVENCIA DURANTE LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA OPERACIÓN DEL ERROR. (VI)

 

Los falsos cristos son los representantes de la Ramera conciliar, así como de sus franquicias del Ánomos, que son las sectas y el falso clero tradicionalista – sedevacantista surgido de los cismas engendrados por los excomulgados por apostasía pública y notoria [Canon 188.4 y Bula Cum Ex Apostolatus Officio] Marcel Lefebvre y Pierre Martin Ngô Thuc, los cuales han ido generando una monstruosa hidra de múltiples cabezas sin control ni dirección alguna, consagrando inválida e ilícitamente a pseudo “obispos” contra lo dispuesto por el Magisterio de S.S. Pío XII [Constitución Apostólica Vacantis Apostolicae Sedis] y el Código de Derecho Canónico de 1917, que castiga con penas severísimas de excomunión ipso facto a quienes tengan la impía osadía de proceder a una consagración episcopal sin permiso de la Santa Sede [Canon 2229.3, 3º ; AAS 43, 1951, pp.217-218 ; Canon 953] así como a quienes tengan la presunción de recibir la consagración de manos de aquellos temerarios que obraron sin permiso de la Santa Sede [Canon 2370]. De lo que se sigue que todos los desgraciados vástagos espirituales de estos dos arrogantes e hipócritas rebeldes y desobedientes al Magisterio de S.S. Pío XII son igualmente falsos cristos, y quedan marcados también con la lepra del cisma y la herejía por ósmosis o influencia mutua con sus heréticos y cismáticos “padres” y “superiores”, siendo golpeados con las penas de excomunión ipso facto e infamia jurídica [Canon 2372 ; S.S. PÍO XII, AAS 42 (1950) p. 601], convirtiéndose así en peligrosos intruso heréticos y cismáticos sin misión ni jurisdicción sobre el Rebaño de N.S.J.C., los cuales deben ser evitados por todos los fieles para no incurrir en communicatio in sacris con individuos que han sido excomulgados por su adhesión al cisma y la herejía, y cuyos actos son todos ellos nulos, inválidos, írritos, ilícitos, gravemente pecaminosos, sacrilegios y profanaciones, como así nos lo enseñan el Magisterio y el CIC. Las censuras mencionadas se aplican al falso “clero” surgido de la secta FSSPX generada por el hipócrita apóstata de Mons. Lefebvre, ya sea que sigan en esa secta o que pretendan funcionar como falsos “clerici vagantes”, así como a todos los pseudo “obispos” y “sacerdotes” surgidos de las cismáticas manos del enfermo mental y simoníaco Mons. Thuc y de sus igualmente impíos y arrogantes vástagos espirituales. Asimismo, dentro de la categoría de falsos cristos debemos incluir también a todos los falsos “religiosos” y a las pseudo “monjas”, a quienes se les aplican las siguientes censuras de excomunión e infamia de ley por haberse atrevido a profesar los votos religiosos ante intrusos apóstatas, heréticos y cismáticos sin misión ni jurisdicción [Canon 646.1 ; Canon 2314.1] y/o hayan osado fundar una congregación religiosa sin permiso del Papa [Canon 492.1 y 3 ; Canon 497.1 y 4]. Todos estos falsos cristos son auténticos leprosos del cisma, la herejía y la apostasía, que van extendiendo su despreciable orgullo y su desobediencia a la autoridad suprema puesta por Dios que es el Papa allá por donde pasan, infectando todo cuanto tocan, de ahí que Nuestro Señor Jesucristo nos haya advertido expresa y repetidamente (Mateo 7, 15-20; Mateo 24, 4-5; Mateo 24, 11 y 12; Mateo 24, 24; II Tesalonicenses 2, 8-12) que no les escuchemos ni tengamos nada que ver con ellos, pues están puestos ahí para confundir y desviar incluso hasta a los elegidos por Dios Uno y Trino si esto fuera posible, cumpliendo así su ingrato pero inevitable papel en la Escritura.


Los falsos profetas son todos los que apoyan y reconocen una falsa autoridad y jurisdicción en los falsos cristos ya mencionados, propagando y difundiendo sus diversas y numerosas sectas fundadas sobre la mentira y el fraude, en abyecto desprecio por el Papado y su Magisterio infalible y los Santos Cánones del Código. Todos ellos son ciegos que guían a otros ciegos, los cuales van a parar todos a la fosa por su enorme pecado de soberbia y desobediencia al Espíritu Santo Paráclito que habla por boca de los Pontífices de Jesucristo. La Gran Ramera Montiniana o conciliar es la secta matriz de la que surgen todos estos falsos cristos y sus falsos profetas, que son todos ellos miasmas del cuerpo místico del Anticristo, elementos en putrefacción que caminan hacia su perdición mientras intentan engañar al mayor número posible de almas cándidas y poco formadas en la Fe, la Doctrina, el Magisterio. De ahí la importancia vital de conocer las perversas y retorcidas fábulas de la Anomia con las que estos supremos rebeldes y desobedientes a Dios intentan engañar una y otra vez a su propia conciencia culpable y a muchos incautos que caen en sus redes; he dicho rebeldes y desobedientes a Dios, porque quien desobedece a S.S. Pío XII, desobedece también al bendito San Pedro, luego desobedece al mismo Jesucristo Hijo de Dios vivo y Segunda Persona de la Santísima Trinidad, desobedeciendo así al Padre Eterno y queriendo enmendarle la plana al mismo Dios Espíritu Santo Paráclito que habla por boca de los Vicarios de Cristo, lo cual, como ya se comprende, constituye un pecado mortal gravísimo para el que Nuestro Señor Jesucristo nos advirtió que no habría perdón (Mateo 12, 31-32). De ahí, repito, la tremenda importancia de conocer cuáles son las fábulas absurdas y diabólicas que estos desgraciados personajes emplean para engañar a propios y extraños, lo cual será tratado en el siguiente punto.

Continuará...