EL CARDENAL SEGURA CONDENA LA BLASFEMA OBRA DEL HEREJE MODERNISTA JEAN GUITTON SOBRE LA VIRGEN MARÍA

 



Jean Guitton, intelectual y escritor francés, flamante “observador laico” en el conciliábulo Vaticano 2, y sobre todo íntimo amigo del Anticristo Montini-Pablo 6, había visto ser condenada su impía obra «La Virgen María» en una pastoral del cardenal Segura, en 1953.

                                              


Revista ¿QUÉ PASA? núm. 198, 14-Oct-1967

JEAN GUITTON Y SU LIBRO TITULADO "LA VIRGEN MARIA"

Ofrecemos un extracto de la Pastoral que dictó en su día el Cardenal Segura sobre un libro del eminente «conciliarista» del Vaticano 2, sr. Jean Guitton:


« Y llegamos, venerables hermanos y muy amados hijos, al libro que Nos ha sido denunciado, escrito por Juan Guitton y cuya traducción castellana ha sido hecha por don Raimundo Paniker. Libro editado por la Editorial Patmos.


Son tan graves las denuncias que se nos han hecho, que hemos creído un deber imperioso de conciencia someter el asunto al Consejo de Vigilancia, que ha estudiado detenidamente el libro durante varias sesiones y ha dictaminado autorizadamente sobre su doctrina, a la luz de la teología católica, de la doctrina de las Sagradas Escrituras y del sentir universal de la Iglesia.


El autor y el prologuista (de cuya buena voluntad no dudamos) se mueven casi siempre en el terreno de la especulación natural. Originales y brillantes en la exposición, carecen, por desgracia, de solera teológica. Con buen conocimiento de la exégesis y del dogma hubieran escrito cosas admirables. Ambos tienen vocación decidida al «modernismo». Si lo que escriben de María no es «modernismo», ¿qué se entiende por «modernismo»?


El libro en cuestión merece ser prohibido. Saben las personas doctas que ha sido bastante discutido. Si nadie se atreviese a prohibirlo, pensarían lógicamente que ha superado todos los exámenes.




DISPOSICIONES DIOCESANAS.Un tanto largo, venerables hermanos y amados hijos, nos ha resultado el estudio detenido de la obra «La Virgen María». Nos queda la tranquilidad de haberos dado un conocimiento pleno y claro de los peligros que la lectura de esta obra puede reportar a vuestras almas.


En nuestro deber, pues, de Pastor de esta grey, que el Señor tuvo la bondad de confiar Nos, y anhelando con toda la vehemencia de nuestro interés por vuestra santificación y salvación, apartaros de toda suerte de pastos venenosos, venimos en conformidad plena con el Dictamen de Nuestro Consejo de Vigilancia en dar las siguientes disposiciones diocesanas:


1.º Teniendo en cuenta que la referida obra «La Virgen María» adolece gravemente del espíritu «modernista» condenado por Su Santidad el beato Pío X, en su encíclica «Pascendi Dominici Gregis», de 8 de septiembre de 1907, y en su Motu Proprio «Sacrorum Antistitum», de 1 de septiembre de 1910, venimos en condenarla y prohibirla para nuestra Archidiócesis, bajo precepto grave.



2.º Teniendo en cuenta que se menoscaban en esta obra los privilegios y prerrogativas de Nuestra Santísima e Inmaculada Madre que le han sido reconocidos por la Iglesia Universal y que se contienen en las Escrituras y en la doctrina de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, os apercibimos de este gravísimo error que contiene proposiciones peligrosísimas y aun algunas rayanas en la herejía.



3.º Teniendo en cuenta que en esta obra «La Virgen María» se menosprecian los escritos publicados en loor de Nuestra Señora y sus biografías, tales como las «Glorias de María», de San Alfonso María de Ligorio; las enseñanzas del tratado de la Santísima Virgen, del eximio Padre Francisco Suárez; la doctrina de las Obras de los Santos Padres, como la de San Isidoro de Sevilla, «De Virginitate Perpetua Beatae Mariae Virginis». Y entre los autores modernos la meritísima que ha merecido elogios del Santo Padre, del Dr. Don Gregorio Alastruey, Magnífico Rector que fue de la Universidad de Salamanca, os denunciamos como subversivas estas tendencias que tratan de menoscabar la autoridad de la Iglesia.

Sevilla, 2 de julio de 1953.

PEDRO, CARDENAL SEGURA Y SAENZ.
ARZOBISPO DE SEVILLA


                                       


El heterodoxo Guitton, íntimo amigo del alma del malévolo Pablo 6. En esta otra obra publicada en los años 60, Diálogos con Pablo VI, se recogían unan especie de "diálogos socráticos" sobre lo humano y lo divino entre ambos, pero corriendo las barbaridades heréticas a cargo del degenerado de Montini...

P. ej., sobre “Arte” Pablo 666 afirma lindezas de este calibre, que en otro tiempo le habrían costado la cabeza al blasfemo que las profirió:

- “Y LA CARNE SE HIZO VERBO” … (¡¡!!)

- “El sacerdote es un artista en renuncia...”'

- “Si nos faltara la ayuda de los artistas, el ministerio sacerdotal perdería confianza” ... - Etc. etc. etc.


                                  


CRISTO CON SU PASIÓN NOS ABRIÓ LA PUERTA DEL CIELO (Meditación de Santo Tomás de Aquino)

 



Cuarto Domingo de Cuaresma

CRISTO CON SU PASIÓN NOS ABRIÓ LA PUERTA DEL CIELO


Por tanto, hermanos, teniendo confianza de entrar en el Santuario por la sangre de Cristo. (Hebr 10, 19).



La clausura de la puerta es un obstáculo que impide a los hombres la entrada. Pero los hombres son privados de la entrada en el reino celestial por causa del pecado, pues como se dice en Isaías (25, 8): Se llamará camino santo; no pasará por él hombre mancillado. Hay dos clases de pecados que impiden la entrada en el reino celestial. Uno, común a toda la naturaleza humana, que es el pecado del primer padre; y por este pecado se cerraba al hombre la entrada en el reino celestial. Por esto se lee en el Génesis que, después del pecado del primer padre, delante del paraíso puso (Dios) Querubines, y espada que arrojaba llamas, y andaba alrededor para guardar el camino del árbol de la vida.



Otro es el pecado particular de cada persona, que se comete por el acto propio de cada hombre.



Por la Pasión de Cristo fuimos librados no solamente del pecado común a toda la naturaleza humana, en cuanto a la culpa y en cuanto al reato de la pena, pagando Él el precio por nosotros, sino también de los pecados propios de cada uno de los que participan de la Pasión de Cristo por medio de la fe, de la caridad y de los sacramentos de la fe. Y por eso la Pasión de Cristo nos abrió la puerta del reino celestial. Esto es lo que dice el Apóstol a los Hebreos (9, 11): estando Cristo ya presente, Pontífice de los bienes venideros... por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo hallado una redención eterna. Y esto se presentaba figuradamente en los Números, donde se dice que el homicida se estará allí, esto es, en la ciudad en que se había refugiado, hasta que muera el sumo sacerdote; muerto el cual, podrá regresar a su casa (Num 35, 25).



Los santos padres, haciendo obras de justicia, merecieron entrar en el reino celestial por la fe en la Pasión de Cristo, según aquello del Apóstol: Los cuales por fe conquistaron reinos, obraron justicia (Hebr 11, 33); por ella también era purificado del pecado cada uno de ellos, respecto a la purificación de la propia persona. La fe o la justicia de alguno no bastaba, sin embargo, para remover el impedimento que provenía del reato de toda humana criatura. Ese reato fue realmente removido por el precio de la sangre de Cristo. Por eso, antes de la Pasión de Cristo, no podía ninguno entrar en el reino celestial y alcanzar la bienaventuranza eterna, que consiste en el pleno goce de Dios.



Cristo nos mereció con su Pasión la entrada en el reino celestial y removió el obstáculo; pero, por su ascensión, nos introdujo, por decirlo así, en la posesión del reino celestial. Por eso se dice que subirá delante de ellos el que les abrirá el camino (Miq 2, 13).

Santo Tomás de Aquino, 3ª q. XLIX, a, 5.


                                       



LA ANUNCIACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA y ENCARNACIÓN DEL VERBO (25 Marzo)

 



25 de marzo

LA ANUNCIACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA y ENCARNACIÓN DEL VERBO


y habiendo entrado el Ángel a donde estaba María, le dijo:
Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres.
(Lucas, 1, 28).




Considera al Arcángel Gabriel entrando a donde estaba María, para anunciarle que la Santísima Trinidad la ha elegido para ser Madre de Dios. Su humildad y su pudor alármanse ante esta noticia; pero es tranquilizada asegurándosele que será madre sin dejar de ser virgen. "Hágase en mí según tu palabra", exclama; y, al instante, con la sangre purísima de la Virgen Inmaculada, el Espíritu Santo forma el cuerpo adorable de Jesús.


                       



MEDITACIÓN SOBRE LA ANUNCIACIÓN


I. Hoy, María es hecha Madre de Dios; su humildad y su pureza le han valido este inefable honor. ¡Qué alegría me da, oh divina María, veros elevada a tan alto rango de gloria! Mas, puesto que sois Madre de Jesucristo, también lo sois de los cristianos. ¡Ah, cuán consolador es este pensamiento! Sois todopoderosa para socorrerme, porque sois la Madre de Dios; poseéis un corazón henchido de amor por mí, porque sois mi Madre. También yo, si quiero, mediante la fe y la caridad puedo poseer a Jesús en mi corazón. Si sólo María ha engendrado a Cristo según la carne, todos los cristianos pueden engendrarle en sus corazones por la fe (San Ambrosio).




II. Desde hoy, Jesús es nuestro hermano; el amor que nos tiene lo hace semejante a nosotros, a fin de hacernos semejantes a Él. Viene a la tierra para que vayamos al cielo. ¡Os adoro, Verbo encarnado en el seno virginal de María! ¡Quien me diera el poder de haceros una merced tan preciosa como Vos me hicisteis! Oh Hermano amabilísimo, os ofrezco todas mis acciones, todo mi ser.





III. María es nuestra Madre, Jesús nuestro Hermano: ¿somos dignos hijos de María, dignos hermanos de Jesucristo? María es totalmente pura, humilde y obediente: ¿posees tu esas virtudes? Jesús en todo busca la gloria de su Padre y la salvación de las almas: ¿estás animado tú del mismo celo? ¿No tendría motivo Jesús para quejarse, y decir a su Madre: Los hijos de mi Madre han combatido contra mí? (Cantar de los Cantares).

                            

                                  



ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que vuestro Verbo se encarnase en el seno de la bienaventurada Virgen María en el momento en el que al anunciarle el Ángel este misterio, Ella pronunció su fiat, conceded que nuestras plegarias, mientras honramos a la que firmemente creemos que verdaderamente es Madre de Dios, obtengan el auxilio de su intercesión junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén

SANTORAL (P. Juan Esteban Grosez, SJ)



DOMINGO TERCERO DE CUARESMA. Meditación espiritual sobre el Evangelio de San Lucas 11, 14-28.

 




DOMINGO TERCERO DE CUARESMA


Evangelio de San Lucas 11, 14-28.

Estaba Jesús echando un demonio, el cual era mudo. Cuando hubo salido el demonio, el mudo habló. Y las muchedumbres estaban maravilladas. Pero algunos de entre ellos dijeron: “Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, requerían de Él una señal desde el cielo.


Mas Él, habiendo conocido sus pensamientos, les dijo: “Todo reino dividido contra sí mismo, es arruinado, y las casas caen una sobre otra. Si pues, Satanás se divide contra él mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Puesto que decís vosotros que por Beelzebul echo Yo los demonios. Ahora bien, si Yo echo los demonios por virtud de Beelzebul, ¿vuestros hijos por virtud de quién los arrojan? Ellos mismos serán, pues, vuestros jueces. Mas si por el dedo de Dios echo Yo los demonios, es que ya llegó a vosotros el reino de Dios. Cuando el hombre fuerte y bien armado guarda su casa, sus bienes están seguros. Pero si sobreviniendo uno más fuerte que él lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte sus despojos. Quien no está conmigo, está contra Mí; y quien no acumula conmigo, desparrama”. “Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, recorre los lugares áridos, buscando donde posarse, y, no hallándolo, dice: «Me volveré a la casa mía, de donde salí». A su llegada, la encuentra barrida y adornada. Entonces se va a tomar consigo otros siete espíritus aun más malos que él mismo; entrados, se arraigan allí, y el fin de aquel hombre viene a ser peor que el principio”.


Cuando Él hablaba así, una mujer levantando la voz de entre la multitud, dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que Tú mamaste!”


Y Él contestó: “¡Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan!”


                                            
                                              ***

                                                       

                       



Meditación espiritual de Un Discípulo Amado de N.S.J.C.


Del Evangelio de hoy extraemos 2 conclusiones muy importantes, a saber, que todo esfuerzo realizado por propia iniciativa y sin contar con Dios Ntro. Señor está destinado al fracaso, quizá no en este mundo fugaz y engañoso, pero ciertamente sí en la otra vida, cuando aparezcan expuestas a ojos de todo el universo las obras de cada uno; en efecto, de nada servirá entonces alegar buenas acciones meramente humanas y filantrópicas, las cuales suelen hacerse con el egoísta fin de complacer a otros y merecer sus elogios vanos e inútiles, motivadas por el detestable orgullo personal y por el ansia de aparentar, esto es, vanidad y más vanidad. Eso y no otra cosa quiere decir el acumular buenas acciones y méritos sin hacerlos por puro amor de Dios y compasión hacia el prójimo. Todo eso será reputado por bien poco en la hora decisiva del Juicio, pues ya el mismo Hijo de Dios nos advierte que quien así hace, desparrama, es decir, malgasta las gracias y talentos que el Espíritu Santo le ha otorgado.




Del mismo modo, quien no está con Jesús y con Su Vicario, está contra Él, por mucho que rece, ayune o se mortifique. Para que nuestra penitencia tenga mérito a ojos del Buen Dios y nos aproveche para blanquear nuestros pecados, se ha de hacer en unión con lo que la Santa Iglesia Católica siempre ha enseñado por medio de sus Vicarios los Papas desde el bendito San Pedro hasta S.S. Pío XII. Querer ir por libre o hacer oídos sordos al Magisterio y la Disciplina de la Iglesia es desparramar y construir sobre la arena, como lamentablemente hacen los herejes y cismáticos de todas las épocas, y hoy más si cabe si consideramos que la monstruosa anomalía que es la Ramera del Anticristo Pablo 666 ha extendido sus sucios ramajes sobre el orbe entero y lo ha infectado absolutamente todo con su mortífero veneno. Es de esa abominable secta infernal de quien debemos huir a toda prisa sin mirar atrás, pues su espantoso final ha sido ya escrito en el Libro del Apocalipsis.




Esforcémonos, pues, en profesar y practicar nuestra santa Fe Católica en los montes y en el desierto, o sea, lejos de la Ramera y sus múltiples tentáculos, incluso de aquéllos con aspecto "tradicional" como pueden ser las sectas de los excomulgados por herejía y apostasía pública y notoria Marcel Lefebvre y Pierre Ngô Dihn Thuc, los cuales han engendrado un ejército de peligrosos falsos cristos y falsos profetas que pululan por la tierra sembrando la cizaña del error y la desobediencia.




Si queremos estar con Cristo y Su Iglesia, viviremos alejados de esa inmensa turba de apestados hipócritas, y guardaremos la Fe en el anonimato y el silencio de nuestros hogares, alimentándonos de las gracias divinas que el Paráclito Consolador derrama sobre los hijos fieles para que no desfallezcan.




La segunda conclusión que sacamos del Evangelio es la inmensa alegría que embarga a quienes escuchan la Palabra de Dios y la conservan en su corazón para que dé fruto a su tiempo. Cuando la mujer que levantó la voz de entre la multitud para alabar a la Madre del Salvador le tributó el homenaje de la maternidad divina, Jesús no repite los elogios tributados a María, pero los confirma, mostrándonos que la grandeza de su Madre viene ante todo de escuchar la Palabra de Dios y guardarla en su corazón. “Si María no hubiera escuchado y observado la Palabra de Dios, su maternidad corporal no la habría hecho bienaventurada” (S. Crisóstomo).




De lo cual deducimos la enseñanza más importante y crucial de todas, que es la escucha atenta de la Sagrada Escritura con el fin de cumplirla en nuestras vidas y dar buen fruto sobrenatural para la vida eterna. La Palabra de Dios no está ahí simplemente para leerla y complacerse en ella, pero no llevarla a la práctica después. Quien así obrase, sería un inconsciente y un desgraciado. El Señor quiere que nos apliquemos en el conocimiento de Su Palabra, pidiendo las luces de que habemos menester al Espíritu Santo, de modo que podamos comprender esas verdades decisivas que están ocultas para los grandes y poderosos, pero que el Padre Eterno se ha complacido en revelar a los pequeños y humildes.




Esa Palabra, si la conservamos a lo largo de nuestra vida, esto es, si la releemos y consideramos cuidadosamente, ajustando nuestras vidas a lo que Dios ha dejado escrito allí para nuestra santificación, si así hacemos, esa Palabra tiene el poder de salvar nuestras almas en la hora crítica del Juicio.




Seamos fieles imitadores de la Santísima Virgen María y pongamos mucho empeño en leer y conservar tan divino tesoro, porque allí se encuentra la verdadera y única felicidad que existe, la cual el mundo no puede dar porque no la conoce ya que odia la Palabra de Dios y quisiera borrarla de la faz de la tierra, o no la cree y la considera una locura o necedad.




Y sigamos nuestra carrera cuaresmal con ánimo renovado y espíritu contrito, pues estamos en la buena senda sin lugar a dudas, aunque seamos tan pocos, pero Dios no aprecia la cantidad sino la calidad, ¡así que adelante!


A.M.D.G.+


SAN JOSÉ, Esposo de la Bienaventurada Virgen María (19 de marzo)

 


19 de marzo 

SAN JOSÉ, Esposo de la Bienaventurada Virgen María


Teniendo, pues, qué comer,
y con qué cubrimos,
contentémonos con esto.
(1 Timoteo, 6, 8).



San José fue esposo legal de María y padre nutricio de Jesús. Bastan estas dos palabras para su elogio. La gran humildad de que dio pruebas ejerciendo el oficio de carpintero, la solicitud con que rodeó la infancia del Salvador, su respeto para con la Madre de Dios, lo hicieron digno de morir en los brazos de Jesús y de María. ¡Oh dulce muerte! ¿Quieres tú morir como él? Imita sus virtudes e invoca su protección.






MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN JOSÉ


I. San José mereció, por su pureza, el honor de ser elegido por Dios para ser el esposo de su Madre. ¡Qué gloria para ti, oh gran santo, mandar a una esposa omnipotente en el cielo y en la tierra! Imita la pureza, la humildad y la modestia de José, y María se mostrará contigo llena de ternura. Para que llegues a ser un gran santo, haz, siguiendo el ejemplo de San José, todas tus acciones pensando que Dios te ve.



II. Fue el padre nutricio de Jesús, y Jesús le estaba sometido. Admira la humildad del Salvador, que, pudiendo nacer en el palacio de Augusto o de Herodes, prefiere elegirse un padre pobre y desconocido, un padre que debe trabajar con sus manos para procurarle alimento y vestido. A ejemplo de San José, nunca te separes de Jesús: que en todos tus actos sea tu compañero, conversa a menudo con Él. Haz un lugar a Jesús en medio de tus hijos: que tu Señor venga a tu familia, que tu Creador se acerque a su creatura. (San Agustín).



III. San José murió en brazos de Jesús y de María. Tú también quieres terminar tu existencia con una muerte dichosa y santa: ten una gran devoción a San José. Nos asegura Santa Teresa que ha obtenido todo lo que ha pedido por los méritos de San José. Pídele esta última gracia que debe coronar tu vida y hacerte comenzar una eternidad de dicha. Con frecuencia durante tu vida, y sobre todo en la hora de tu muerte, pronuncia los tres hermosos nombres de Jesús, María y José.



ORACIÓN

Haced, Señor, que los méritos del bienaventurado José, esposo de vuestra Santísima Madre, nos ayuden, a fin de que obtengamos por su intercesión lo que nuestra flaqueza no puede merecer. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Amén.